Libertad es siempre la libertad del que piensa distinto.


Rosa Luxemburgo

martes, 13 de mayo de 2008

De la escuela, el poder ... y la vida sostenible

En Rebelión publican un artículo de Emilio Delgado titulado Dejen a los niños en paz, solo son un espejo (Una reflexión sobre la escuela, el poder y la violencia). Como os podéis imaginar me interesó el tema. En lo básico estoy de acuerdo con el autor y sobre todo encuentro genial el enfoque.

(Todas las negritas, subrayados etc. son mías. ¡Lo necesitaba!)

Desde los púlpitos mediáticos llevamos no poco tiempo escuchando que las escuelas son, más o menos, campos de batalla en los que sufridos profesores ven a diario como sus alumnos afectados por una especie de “síndrome del salvajismo” no conocen límites a la hora de incordiar, molestar, agredir o vejar.

L@s alumn@s más interesados en dar palizas y grabarlas con el móvil que en estudiar, necesitan, por lo visto, mano dura.

Y en mitad de ese discurso aparecen decretos de “convivencia”, sanciones, expedientes, inspectores y una apuesta decidida por fomentar la educación privada.... que no parecen estar dando respuesta al problema puesto que, lejos de desaparecer, se está convirtiendo paulatinamente en parte del paisaje escolar y la crónica diaria.

En este problema, como en tantos otros, surge la pregunta que repiten televisados expertos, sesudos tertulianos... ¿Qué está fallando en el sistema.?

Sin embargo, creo que existe una pregunta previa, silenciada y fundamental.... ¿De verdad está fallando.?

¿Es cierto que no funciona el sistema escolar?

La respuesta a esta pregunta depende fundamentalmente de los objetivos que se hayan marcado para dicho sistema. Es absurdo quejarse de que el congelador no calienta, de que la ducha no aspira bien o de que la pecera no cambia de canal. Es absurdo porque no fueron diseñados para esos menesteres.

Si todo el andamiaje de la educación primaria, secundaria, formación profesional, universidad, etc... está orientado a la formación de ciudadanos libres, responsables, cultos, felices y solidarios como parecen asegurar los preámbulos de las leyes que rigen la educación , entonces la respuesta evidentemente es que si, que está fallando estrepitosamente. (…)

Puede argumentarse que el objetivo es más bien el de ofrecer simplemente un formación técnica que permita a l@s jóvenes competir en el mercado laboral. Triste objetivo sería este que relega a un segundo plano aquello de vivir en un mundo mejor, pero es que ni por esas. Cerca de un 30% de fracaso escolar, un altísimo grado de absentismo o unos resultados académicos que son la risa de Europa según informes de la UE, son indicadores de que tampoco este objetivo se está cumpliendo.

Podríamos, en cambio, atender a los maquiavélicos empeños de miles de educadores encuadrados históricamente en trayectorias como la escuela nueva, las pedagogías libertaria o socialista, autores con nombres propios reconocidos mundialmente en el campo de la pedagogía como Ferrer y Guardia, Robin, Freinet, Illich o Reimer , sociólogos y filósofos como Bourdieu, Passeron, o Althusser parecen señalar que los objetivos de los sistemas escolares de los regímenes capitalistas son otros muy distintos.

Si analizamos las instituciones escolares en las que dejamos a nuestros hijos e hijas, su funcionamiento y organización, sus formas cotidianas, etc... es posible que avancemos algo en esta cuestión….

Pues sí señor, tiene usted mucha razón. El sistema no fue diseñado para crear seres felices, libres y pensantes, que fuesen a cambiar el mundo y se creyeran con fuerzas de hacerlo.

Por cierto, primera vez que oigo hablar de Jornadas Contra el Absentismo. Deberíamos colarnos para explicar a esta buena gente en que consiste educación en casa y que no tenemos nada que ver con el absentismo, para que no vuelva a ocurrir lo que estamos presenciando ahora en Sanlúcar. Bastaría que en los protocolos de absentismo añadieran un asterisco (educar en casa no se considerará absentismo sino una educación alternativa). ¡Mi hijo no es absentista ni de noche!

El texto hace referencia a un artículo de Belén Gopequi Informe sobre la carta robada y ella a la vez a un estudio que publicó la Comisión de Educación Ecológica de Ecologistas en Acción titulado Estudio del currículum oculto antiecológico de los libros de texto.

En la página 107 leo sobre como ven los libros de texto la educación y ... sin sorpresas:

La educación es sinónimo de escuela

En general los libros de texto no hacen un análisis de la escuela y de su historia, de la relación de esta con el poder, con las clases sociales y con el territorio. La escuela no es un contenido relevante en la escuela.

Por lo común, el escaso discurso social sobre la educación se reduce a la reflexión sobre la escuela u otras instituciones académicas. Es la escuela quien educa a los menores. De este modo se ignoran o desprecian otras formas de transmisión de saberes, se eliminan otros espacios de aprendizaje como la familia, la comunidad, el trabajo o la naturaleza. No se tienen en cuenta las formas de educar de las culturas sostenibles.

En ocasiones se transparenta una visión optimista del logro de la escolarización generalizada en occidente, que sin duda supone una ventaja sobre la generalización del trabajo infantil en tiempos anteriores, pero se obvia la otra cara de esta escolarización, esto es, que fue concebida primordialmente para formar trabajadores/as integrados/as en el sistema dominante. No se cuestiona este papel de la escuela. En los textos se presenta la educación escolar como un camino hacia el progreso, como un instrumento liberador, igualador, optimizador y aséptico. Educación es progreso, mientras que sostenibilidad es atraso. (…)

Los libros omiten la distinción educación pública-privada y también la distinción educación confesional y aconfesional, ocultando que la organización y los conocimientos que se imparten están configurados desde grupos de poder.

La educación está asociada a un espacio específico, las escuelas. Esta reclusión espacial impide conocer y valorar el territorio y aprender a sobrevivir y vivir bien en él, aprendizaje necesario para un comportamiento sostenible. Se encuentran casos –pocos- de algún libro que muestra una escuela tibiamente participativa y abierta, dentro del marco de la educación para la ciudadanía que las leyes educativas promueven. Como era de esperar no existen referencias a la educación para la contestación o para la transformación social. (…)

En el sistema escolar los esfuerzos y los logros educativos se conciben como un asunto individual, sin dar relevancia a los procesos de aprendizaje grupales o colectivos, como muestra el sistema de calificaciones o el mismo uso normalmente homogéneo e individual de los libros de texto. La realidad que muestran los textos es fragmentaria. Cada disciplina (asignatura) enseña una supuesta parte de la realidad desvinculada del resto. Esta parcelación de los saberes no hace fácil reconocer las relaciones causa-efecto entre nuestras actuaciones y sus consecuencias. La ausencia de una mirada sistémica del mundo impide desarrollar una verdadera educación para la sostenibilidad.

Hay un resumen de este texto de 185 páginas en el artículo Libros de texto para rematar el planeta es muy interesante ver los mensajes ocultos en estos libros que analizan. Me ha gustado leer eso:

Permanece invisible la mitad de la humanidad (las mujeres), no ya porque apenas aparecen sus nombres y sus rostros (aspecto que ya ha sido más veces denunciado), sino porque no son consideradas las actividades a las que más tiempo se han dedicado. "Una persona en edad legal de trabajar pero que lleva a cabo tareas domésticas en su casa y no recibe remuneración salarial forma parte de la población inactiva". En general permanecen invisibles aquellas tareas que construyen la sostenibilidad (crear la vida, desarrollarla, cuidarla y mantener la biodiversidad) mientras que están sobrerrepresentadas las actividades que provocan la insostenibilidad (producción, construcción de grandes infraestructuras, guerra, velocidad, etc.)

2 comentarios:

Emilio dijo...

Hola, soy Emilio, el autor del texto que has colgado. Te agradezco su difusión, los matices y aportacioens propias.totalmente de acuerdo con la diferencia entre alumnos absentistas y educación en casa.Podría contarte muchas reuniones en las que he tenido que defender justamente eso.
Te dejo la dirección de mi blog por si te quieres pasar a echar un ojo.
www.subelaguardia.blogspot.com

Un saludo.

Airenita dijo...

Emilio, ¡que gran sorpresa!
Bienvenido a este país de los volcanes. Menos mal que me encontraste tu, ya que yo no te encontraba y tenía ganas de escribirte para felicitarte por el artículo. Es lo mejor que he leído sobre el sistema educativo en mucho tiempo. Estoy muy interesada en estas reuniones que cuentas, y me alegra encontrar a alguien "progresista" que lo entienda. A los que están en contra que se vengan a las reuniones y encuentros que organizamos(no invito a las asambleas porque son para socios de ALE) para que sepan de que están hablando. Estoy segura que no conocen ni un solo niño educado en casa. Son los prejuicios los que hablan por ellos. Absentismo es abandono, lo nuestro todo lo contrario. Mi hijo es lo más importante en mi vida y todo este trabajo, todo lo que hacemos los dos es solo para que él y su generación tengan un futuro mejor, un mundo mejor.
Gracias por la visita, ya te la devuelvo pronto. Y sigue pensando y escribiendo que lo haces muy bien.